¡Buenos
días, tardes o noches según vuestra zona horaria! Soy Léxuam
y, tras una exageradamente prolongada ausencia os traigo un nuevo
número de History's
Stories.
¿Cómo? ¿Qué no sabéis quién soy yo o qué es History's
Stories?
Mmm... Veamos... Soy Léxuam, Léxuam Bond, digooo, Záled, Léxuam
Záled (algo se me traspapeló en el guión, no sé por qué), me
gusta la historia, los videojuegos y la literatura, un placer.
History's
Stories
es una parte de este Blog creada por mí (aunque en teoría no es
sólo mía, así que no os extrañéis si en algún momento otra
persona que no sea yo publica algo de History's
Stories)
en la que tratamos hechos de la historia que dejaron huella por algún
motivo. Sólo por poner un ejemplo, en el anterior (y primer) post
hablamos de las muertes más patéticas de la historia por parte de
personajes famosos [alertadeautopublicidad].
Bien,
tras esta larga introducción, comencemos con el tema de hoy. Este
personaje no le debería ser desconocido a todo aquel que haya
estudiado historia del mundo antiguo, concretamente, del Imperio
Romano. Aníbal Barca es muy famoso por llevar a cabo una gran proeza
que dudo otra persona se atreva a repetir jamás.
Remontémonos
a las Guerras Púnicas. ¿Que qué son las Guerras Púnicas? Muy
fácil. Veréis, sobre el Siglo III antes de Cristo, el Imperio
Romano gobernaba el Norte del Mar Mediterráneo y, como no podía ser
de otra forma, querían gobernar todo el mar. Sin embargo, al Sur del
mismo existía un Estado conocido como Estado Púnico, quien no sólo
no estaba dispuesto a dejarse conquistar, sino que tenía su misma
aspiración. Esto desembocó en tres guerras y la destrucción de una
Ciudad y de un Estado entero, pero ese es otro asunto. Estas guerras
se conocen con el nombre de Guerras Púnicas. ¿Qué ya os habíais
dado cuenta? Bueno... Esto... ¡Seguiente!
Aníbal
fue un general muy prestigioso durante la Segunda Guerra Púnica,
puesto que llegó a asediar Roma y pudo haberla destruido si hubiera
querido. Sólo por este detalle, uno ya se puede imaginar sus grandes
dotes como general y como guerrero, las cuales eran de lo mejro que
se podía encontrar el la época. Pensadlo por un minuto: el Imperio
Romano fue uno de los más grandiosos hasta la fecha y este tipo casi
lo destruye por completo. Una gran hazaña, que, como no podía ser
de otra forma, va sumada a su mayor logro.
Sí,
estoy mareando mucho la perdiz, pero necesito mantener la espectación
hasta el final. Entendedlo. Ahora acabo. Dadme uno o dos párrafos
más.
La
cuestión: ¿cómo pudo Aníbal “derrotar” a Roma? Muy fácil,
tenía un gran ejército. Pero lo que importa es de dónde lo sacó y
cómo lo llevó hasta su destino. Muy fácil (digo mucho muy fácil,
ya lo sé): Viajó desde Cartago (capítal del Estado Púnico) hasta
Cartagena (una colonia del mismo en Hispania, la actual España) y
fueron ANDANDO a través de la Península Ibérica, los Pirineos,
Francia, los Alpes e Italia hasta Roma. Y lo pero de todo: no sólo
llevó soldados, sino también ELEFANTES. Ya sabes, la próxima vez
que tu hermano te diga que no puede pasarte el mando de la televisión
porque levantarte cuesta demasiado esfuerzo, háblale de Aníbal.
Pero prepárate, porque entonces ya no podrás seguir usando escusas
de ese tipo.
Vaya,
creo que me he pasado un poco hablando. Vah, no importa, la gente lo
entenderá. En fin, espero que hayáis disfrutado de este número de
History's
Stories.
¡Hasta la próxima! ---- Léxuam