Una
vez introducido en concepto, vayamos con nuestros invitados de hoy:
Atila el Huno y Federico Barbarroja. Para cualquiera que haya jugado
al Age Of Empires II: The Conquerors Expansion estos nombres no le
son desconocidos, pero voy a decir algunas características suyas
para que os vayáis familiarizando con ellos:
Atila
el Huno, un rey bárbaro que desencadenó la destrucción del Imperio
Romano de Occidente. Atila y los hunos marcharon arrasando todo a su
paso y llegaron hasta Roma sin muchas dificultades. Se decía que por
donde pisaban sus caballos no volvía a crecer la hierba.
Federico
Barbarroja era un noble alemán que consiguió el trono del Sacro
Imperio Romano-Germánico, convirtiéndose posteriormente en su
emperador y teniendo cierta relevancia en La
Tercera Cruzada.
Y os preguntaréis, ¿qué tienen que ver uno con el otro? Muy fácil:
los dos tuvieron las muertes más absurdas de la historia. Ahora os
las cuento.
Atila,
después de llegar hasta Roma como quien lava y de incluso hablar con
el Papa de la época, murió en su quinta o sexta voda. ¿Envenenado?
¿Traicionado, quizás? No, no, no, eso sería muy épico. Murió por
culpa de una aceituna. Sí amigos, atragantado con el hueso de una
aceituna. ATRAGANTADO. Si eso os parece absurdo, esperad, que aún
queda Federico: mientras estaba allá en las Cruzadas, acababa de
atravesar un desierto muy duro y seco cuando él y su ejército
encontraron un río. Los soldados, sedientos y acalorados, se
lanzaron al agua, y Barbarroja no fue la excepción. Pero tenía
tanta prisa que no se quitó la armadura y... bueno... murió ahogado
por su peso. Es que, de verdad, me río por no llorar.
En
fin, hasta aquí todo por hoy (que ya fue mucho), si os gustó dejad
un comentario con vuestra opinión sobre cómo dos grandes estrategas
y temibles generales pueden acabar muriendo de una forma tan
estúpida. ¡Hasta la próxima! ---- Léxuam
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